
¿QUÉ QUIERE DECIR GUAU?
El perro tiene su lenguaje,
que expresa con sus ladridos y con su cuerpo
Artículo Publicado en la revista mexicana "Mascotas
Felices" (Año 1 No. 9, Páginas 8-10)

Hay multitud de leyendas que atribuyen a los perros grandes
capacidades mentales, incluidas las del lenguaje. En concreto,
existe una de origen africano que cuenta cómo Rukuba,
un inteligentísimo perro, robó el fuego al dios
supremo para entregárselo al hombre, personificado en
un héroe llamado Nkhango. Más tarde, Nkhango decidió
convertirlo en su mensajero, pero el animal se cansó
de tantas idas y venidas y quiso llevar una vida junto al calor
de las llamas, para lo cual optó por negarse a hablar
para siempre. Por eso, y desde ese día, los perros dejaron
de articular palabra, y aunque podían hacerlo, no quieren
por decisión propia; viven mejor así.
LENGUAJE ENTRE COLEGAS
Leyendas aparte, no hay ninguna duda: los perros hablan. A su
modo, de acuerdo, pero han desarrollado determinados códigos
que les permiten relacionarse con sus semejantes y enviar mensajes
a sus amos. Entenderlos exige cierta atención y, por supuesto,
paciencia. El lenguaje que utilizan entre colegas resulta de lo
más peculiar: los ejemplares salvajes, por ejemplo, se
comunican entre sí aullando o ladrando a los miembros de
su manada. Los científicos aseguran que ésta es
una forma de diálogo, como si dijesen: "aquí
estoy".
ASÍ HUELES, ASÍ ERES
Pero no todo es tan simple como parece, pues no sólo de
aullidos se alimenta su lenguaje. El olfato constituye, también,
una forma de comunicación. Y a un can le bastará
un simple olor a orina para identificar el sexo, la edad, el estado
de salud e, incluso, el tipo de alimento que acaba de ingerir
el que la ha depositado. ¡Sorprendente! Esto es posible
porque la orina lleva disueltas ciertas hormonas que varían
con base en los datos anteriormente citados, y algunos más,
puesto que el investigador también sabrá el estado
de ánimo de su colega y si ha mantenido o no relaciones
sexuales. Por ello, nadie puede extrañar que los canes
metan la nariz en farolas, esquinas, árboles, llantas,
autos... Todos estos rincones constituyen para ellos valiosas
fuentes de información; algo así como el periódico
canino de la colonia. Después de informarse, suelen aportar
su granito de arena con la última noticia, cubriendo las
huellas anteriores con la suya propia. A todos los amos les encantaría
entenderse con su mascota, pero, en ocasiones, el intento de diálogo
se convierte en un monólogo de sordos, pues el dueño
se siente incapaz de comprender qué significan esos ladridos,
posturas o golpes de cola. Por lo general, se tiende a creer que
si menea la cola está contento; si gruñe, enojado;
si nos da con la pata, quiere salir a la calle... Y en ocasiones
es posible que así sea, pero el lenguaje del perro es mucho
más amplio, y no basta con un par de interpretaciones más
o menos acertadas para lograr una total comunicación. De
hecho, en muchas ocasiones se producen situaciones un tanto embarazosas:
no es difícil, por ejemplo, ver a un perro desesperado
porque necesita evacuar, mientras que su amo le llena la vasija
de agua creyendo que tiene sed.

APRENDIENDO SU LENGUAJE
Si se observan atentamente
las reacciones del perro, el amo podrá llegar a conocerlo
lo suficiente como para adivinar con bastante exactitud qué
le sucede, qué quiere transmitir con tanta insistencia
o qué es aquello que está ocultando, que también
es posible. Para aproximarse lo más posible y acertar en
la interpretación, convendrá analizar las señales
más significativas.

1.¿Qué significa esa forma
de ladrar?
Un perro que no ladra es como un radio sin altavoz. La potencia
del ladrido constituye una valiosa fuente de información:
los tonos bajos representan amenazas, principio de ataque e, incluso,
rabia. Sin embargo, también hay que considerar el tipo
de actividad: si está jugando, un ladrido bajo podría
ser síntoma de diversión. Por ejemplo, el ladrido
agudo y corto durante la disputa de un objeto significa que está
concentrado y que su objetivo es, sin duda, ganar la partida.
Por otro lado, cuando la modulación es alta, se intuyen
situaciones de dolor, miedo o, incluso, alegría (como cuando
adoptan un tono casi "cantarín"). En cierto modo,
el perro emplea el tono de manera similar al hombre: utilizamos
un timbre bajo cuando estamos tristes, sonoro en los enojos y
alto cuando se expresa dicha o algún otro sentimiento de
satisfacción. También es importante valorar la frecuencia
y duración de los ladridos. Si estos son largos y distanciados
entre sí, lo más probable es que el can esté
loco por ponerse a jugar; y si además esta actitud va acompañada
de movimientos rápidos o pequeñas carreras, no hay
duda, necesita salir a la calle. Por el contrario, si los ladridos
son rápidos y continuados, es posible que intente comunicar
su preocupación y nerviosismo. En cualquier caso: conviene
saber que:
El saludo.-consiste en uno o dos
ladridos, agudos y breves, pronunciados en un tono intermedio.
Una situación de alerta.-
provocará en él modulaciones continuadas y rápidas,
siempre en un tono intermedio. De esta forma anuncian que algo
o alguien desconocido se acerca a su territorio.
¿Quién anda alli?.-
Los ladridos que se interrumpen, con intervalos más o menos
largos entre uno y otro, significan que el animal quiere averiguar
quién o qué está merodeando por su lado.
¡Se acabó!.-Cuando
un can quiere poner fin a una situación que le desagrada,
modula un ladrido agudo y muy breve. En ocasiones también
es un imperativo: "necesito salir a la calle" o "me
muero de hambre".

2.¿Porqué gruñes?.-
No todos los gruñidos pueden ser
interpretados como una amenaza. Esta forma de expresión
incluye desde el placer extremo hasta la ira más salvaje.
Veamos porqué:
La estoy pasando de maravilla. Cuando
un perro gruñe suavemente y su expresión no deja
al descubierto los dientes, sólo puede ser síntoma
de placer. Más aún cuando los gruñidos se
mezclan con ladridos entre cortados.
Tengo miedo.-. Los canes sólo
conocen una forma para expresar temor o inseguridad, y ésta
consiste en emitir gruñidos irregulares que van variando
la intensidad.
Apartate de mi lado.- Un perro enojadoque
quiere lanzar una advertencia a su contrario emitirá un
gruñido suave y constante. Según va subiendo la
frecuencia, aumenta la amenaza hasta llegar a un gruñido
sonoro, con colmillos descubiertos y actitud amenazante: el combate
va a empezar.
3. Mensajes en forma de aullidos.
Hay aullidos que sobrecogen, y otros que sólo se emiten
para llamar la atención:
¡Cómo me duele! Si
a un perro le pisan el rabo, emitirá un aullido alto y
muy breve, equivalente al ¡ay! humano. Es la respuesta a
un dolor que le ha llegado por sorpresa.
Me muero de miedo. Exactamente igual
que el anterior pero acompañado de actitudes temerosas
(encogimiento, rabo oculto...).
¡Quiero jugar! Cuando los
aullidos son repetitivos, entrecortados y se emiten en un tono
ascendente, el perro intenta llamar la atención del amo
para que éste se una a la diversión.
4. Gemidos que dan pena.
Esta expresión generalmente va acompañada de gestos
lastimeros y ojos caídos. Es el lenguaje propio de los
cachorros y, en realidad, tiene un único sonido y tres
interpretaciones: hambre, frío o miedo. Para averiguar
qué sucede, es necesario apoyarse en factores externos:
bajas temperaturas, estado de soledad... Cuando el que gime es
un adulto, tiene otras connotaciones: lo más propbable
es que esté desando jugar o que tenga necesidad de salir
a la calle.
5. Suspiros: decepción o placer.
No hay vuelta de hoja: un suspiro significa decepción o
placer. Cuando el aire se expulsa con los ojos abiertos, el perro
está manifestando su decepción: algo que él
estaba seguro de que iba a ocurrir, no ha sucedido. Si, por el
contrario, el animal entrecierra los ojos, su estado es de total
felicidad: todo lo que lo rodea le produce placer.
6. Rugidos y poder.
El rugido es el lenguaje de los ejemplares de caza, que así
demuestran su poderío y seguridad. Es difícil que
un perro de compañía los emita, aunque no es imposible.
Si el rugido va acompañado de aullidos, el animal está
diciendo algo así como "aquí estoy". Los
canes muy mimados que se enfrentan a una situación de disgusto
intentan, de esta forma, salirse con la suya.

ENTENDER SU CUERPO
El perro no sólo utiliza el sonido para comunicarse; los
ojos, el rabo y las orejas son, igualmente, vías de comunicación,
ya sea con animales o personas.

EL RABO. Muchos son los que aseguran
que el rabo es la sonrisa del perro. Con él saluda, da
las gracias, pide comida... pero también expresa miedo,
inseguridado o, llegado el caso, superioridad. Cuando la cola
está extendida pero no tiesa, el perro manifiesta interés;
si, por el contrario, se mantiene rígida y tiesa, indica
preocupación. A su vez, una cola erguida demuestra confianza,
seguridad y dominio de la situación; y si está erguida
y ligeramente erizada, agresividad. Como contrapartida, el rabo
totalmente caído es síntoma claro de inseguridad,
y si está escondido entre las patas, de miedo. La excitación
se manifiesta a través de rápidos meneos de cola;
el saludo, con movimientos leves, y el recelo, con una agitación
de la cola, lenta y arrítmica.
LAS OREJAS. La posición de
las orejas constituye una valiosa fuente de información.
Cuando las mantiene erguidas y echadas adelante, el perro observa,
no está demasiado preocupado, pero hay algo que se escapa
a su entendimiento y quiere averiguar de qué se trata.
Cabeza ladeada y orejas tiesas: está preguntándose
¿qué es eso? Si al mismo tiempo levanta las orejas
y arruga el morro, lo más sensato será salir corriendo:
se trata de una clara expresión de ataque. Sin embargo,
cuando las orejas están inclinadas hacia atrás,
es él el que está asustado.
OJOS. En el caso de los perros,
los ojos son, en efecto, el reflejo del alma. Una mirada directa
y fija revela seguridad y autoridad, mientras que los ojos entornados
que muestran una mirada desviada son fruto de una actitud sumisa.

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